En otro tiempo, cuando era más joven, se arreglaba sin nada; todo cabía en los bolsillos de sus pantalones, incluso sus manos.
–Hace tiempo que dejé de ser un joven estúpido y despreocupado –me cuenta–. Es curioso ver como pasa el tiempo, cómo evoluciona todo. Es curioso ver cómo tus prioridades cambian con los años.




