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16/3/15

Diario de la crisis de Juan (todo estaba controlado)

Marzo de 2007.
En casa vivimos seis personas: la pareja que ideó esta familia, mi mujer, Marta, y yo; dos niñas, Sara y Marta; el pequeño, Juan; y el abuelo, Manuel, mi suegro. Trotski, un labrador negro más bueno que el pan, y una hipoteca —sin nombre, ahora que caigo— también viven con nosotros.

27/10/14

Nadie hablará de nosotros...

Es más alto que el resto –tampoco demasiado–, jaro y pelado a tazón. Se le ve un poco huraño, muy serio. Para ser un niño de seis años se toma todo demasiado a pecho. Alguien en el recreo le ha llamado lechero y casi le pega. No sé por qué le llama lechero y tampoco por qué no le gusta que se lo llamen. Es nuestro primer año de escuela, primer año en un colegio público de mediados de los sesenta: leche en polvo y "Cara al sol". Él ya es un tipo duro.

9/1/14

Sombras por todas partes (2)

Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
Carne de llanto, fruta de gemido,
Nuestra alma melancólica en conserva.
Vámonos! Vámonos! Estoy herido;
Vámonos a beber lo ya bebido,
Vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.
Intensidad y altura, César Vallejo.

4/1/14

Sombras por todas partes (1)

   Quiero escribir, pero me sale espuma,
   Quiero decir muchísimo y me atollo;
   No hay cifra hablada que no sea suma,
   No hay pirámide escrita, sin cogollo.
   Quiero escribir, pero me siento puma;
   Quiero laurearme, pero me encebollo.
   No hay voz hablada, que no llegue a bruma,
   No hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.
   Intensidad y altura, César Vallejo.-
    Imagen: Guervós