El anestesista sonríe y ella cierra sus azules ojos sobre la mesa de aquél quirófano. Todo salió bien. Aquellos cálculos le habían hecho la vida imposible los últimos años.Rubia, ojos azules... guapa. A mi siempre me recordó la belleza de Ingrid Bergman. Aunque ella no conoce a Bogart y nunca tuvo tiempo de ver Casablanca. En todo caso, podía haber pasado por una de esas suecas que tanto abundaban en las playas de nuestro país en los años sesenta.


